Chisme… Rumor… ¿Realmente nos sirven?

¿Ya supiste lo que dicen? ¡Yo sé de buena fuente! ¡Yo lo vi, nadie me lo contó! ¡Me encontré a… y me dijo que…!

René Descartes, considerado como el iniciador de la filosofía racionalista moderna, plantea que no es posible estudiar al hombre de manera objetiva, por lo que hay que utilizar la intuición para acceder a los datos de la conciencia, no es posible establecer una verdad universal sobre el comportamiento humano de modo geométrico, como se logra con las matemáticas, aquí se deduce el carácter subjetivo de la conducta humana (Rocha, 2004), por lo tanto, debemos decir que cada quien verbaliza según sus características, atributos individuales y propias limitaciones.

 

Debemos entender el chisme como un mecanismo efectivo que permite el intercambio verbal y evaluativo a otras personas, organizaciones o grupos, mismos que se encuentran ausentes en el momento de la conversación, y que además, permite que las emociones más profundas del receptor y emisor fluyan libremente.

Los chismes existen porque creemos en ellos, y cada rumor tiene su segmento de mercado, pudiendo ser: laboral, familiar, escolar, etc. Los rumores son fuentes de información no oficial, generalmente no son verificados, y tampoco son 100% verídicos y confiables, por eso casi siempre va acompañado de un: “Te lo digo de buena fuente”, porque de esta forma, quien lo transmite reafirma su posición, veracidad y busca la credibilidad y aceptación que tanto necesita.

Por más inverosímil que parezca, el chisme y el rumor también son funcionales, te explicaré brevemente por qué. En la amistad cumple una función de confianza, con ese pequeño intercambio de historias y palabras, nos permite una integración y comunión con los amigos, básicamente un tiempo corto de diversión y entretenimiento, claro, debemos poner límites y no ser destructivos, definitivamente los excesos siempre serán negativos.

La persona que transmite chismes y rumores, constantemente busca atención y ser escuchado, no tolera el silencio en su cabeza y en su entorno, conoce la vida de otras personas, generalmente ubica a los demás, pero difícilmente tolera hablar de sí mismo, porqué queda expuesto y vulnerable, pero una vez que se expone, siempre se tratará de ellos mismos, minimizará tus experiencias, porque las suyas serán grandiosas, si obtienes algo, esa persona buscará obtenerlo también, la competencia será constante y feroz, porque de esa forma llenará los vacíos emocionales que tiene.

Y ¿cómo funciona el chisme? Realmente no tiene gran ciencia, es comunicación simplista y básica, el chismoso intenta agradar, sentirse incluido y busca aceptación de los otros, un aire de superioridad nunca está de más, ¿cierto? Así qué de está forma: Un día habla del que está a la derecha, y se lo cuenta al de la izquierda y después al de atrás, así es básicamente como funciona. 

Todos los chismes y rumores se extinguen en un punto, pero mientras sucede, pueden ser devastadores para muchas personas, pongamos límites y no permitamos el daño colateral que provocan cuando los transmitimos:  “Escuché que decían esto de ti”, “me dijeron que eres tal o cual cosa”, ¿es cierto que hiciste esto…? No sabes el daño emocional que le puedes provocar a la otra persona, tú no sabes si la persona que recibirá tu mensaje se encuentra en su mejor momento psíquico, no siempre se pueden controlar los pensamientos, pero vaya que sí se puede controlar las palabras que de tus pensamientos surjan

Existen algunos pequeños antídotos para extinguirlos, además de poner límites y frenos a todo aquello que nos lastima, así que: 

1) Siempre habrá error en la información (rumor/chisme) detéctala. 

2) Vuelve y acude a la fuente oficial para consultar la información. 

3) Evita la ociosidad, y sobre todo,

4) No continúes transmitiendo chismes y rumores, simplemente detente.

David Jiménez Verdín
ESB David Verdín
Sobrecargo con 16  años y 6 meses  
de antigüedad en AEROMÉXICO
ASSA de México
Julio, 2022
Año 1, Número 3